Todo parecía obvio ahora que lo pensaba, aquella canción, los mensajes sin respuesta, la ausencia de un saludo, el silencio impenetrable y la lejanía de su mano. Incluso la estación de radio que ese día decidió que su tema era ¿cómo superar una ruptura amorosa?. ahora que estaba frente a él todo parecía demasiado obvio y sin embargo no quiso verlo.
Aquel día parecía extraño, al despertar buscó su celular con la esperanza de los buenos días pero no llegó así que decidió arreglarse, se puso la ropa que más le gustaba a él, se maquilló las mejillas y se delineó los ojos. Se sonrió al espejo y después de mucho tiempo decidió que estaba linda, que estaba lista para él. Pero justamente ese día su padre decidió que debía atender unos asuntos antes de llevarla a aquel jardín donde habrían de encontrarse. La demora le pareció eterna aunque apenas fueron unos minutos.Cuando llegó le encontró distraído, jugando con otra de las chichas que habían asistido a la reunión;ella fingió enojo y le evitó toda la noche hasta que finalmente llegó la hora de partir a su casa. Él la acompañaría como siempre pero había algo extraño, no la saludó con aquel tierno beso que ella había esperado y soñado durante toda la semana, ni siquiera la tocó ni mucho menos le dirigió la palabra más que para decirle "vayámonos".
El trayecto a casa le pareció eterno, ella caminaba a su lado aunque parecía que lo hacía sola, más de una vez lo vio de reojo y le notó nervioso,pronto las lágrimas caían por sus mejillas y le empañaban la vista, pero él no las notaba "que pasa" preguntó ella por fin cuando ya estaban cerca de llegar " creo.... creo que necesito tiempo" fue todo lo que dijo después de un largo silencio. las lágrimas cayeron por su rostro sin control, sintió que su cabeza explotaría y todo comenzó a dar vueltas "déjame aquí" fue todo lo que pudo decir, no quería que el la viera tambalearse al caminar ni tropezarse por la poca visibilidad que quedaba en sus ojos. Necesitaba estar sola, necesitaba llorar y sacar el dolor que le asfixiaba, peo no quería que él lo notara. después de pedirle disculpas y dar algunas excusas finalmente se fue, ella comenzó a caminar un poco tambaleante y no quiso voltear atrás, tenía la esperanza que de pronto la tomara por el hombro y le dijera que lo sentía, que lo olvidara, pero las palabras jamás llegaron y ella de repetía que todo había acabado, sólo para convencerse porque no quería creerlo, no quería aceptar que se había ido, no quería aceptar que ahora estaba sola y así siguió caminando hacía su casa tropezando de vez en cuando y deteniéndose más de una vez por el mareo. finalmente llegó a una banca y se sentó, se sentó y dejó que el dolor la invadiera, que las lágrimas corrieran libremente, que el maquillaje se fuera después de todo no serviría ya para nada.
Mientras tanto, la luna sonreía burlona desde la bóveda azul, y las estrellas tintineaban con alegría, mientras ella deseaba fundirse con la noche, desaparecer y convertirse en todo.
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