"el beso más dulce no son dos bocas que danzan al unisono, sino dos miradas que se entrelazan eternizando los momentos" ACMG

miércoles, 1 de agosto de 2012

Saco y etiquetas

Levantarse.
Despertarse , hacer lo que se te antoje.
contando con la confidencialidad de tu cuarto.
Mirar el reloj y darte cuenta que es tarde.

Aseo personal.
Bañarte, puedes cantar, bailar,
actuar, insultar a tu jefe; liberarte.
Usar jabón y shampoo de aroma.

Vestido.
Dirigirte al closet, sacar varios cambios.
Elegir aquel que te haga ver formal,
pero no señora, ni gorda, ni piruja.


Caminar al trabajo.
Erguida, mirada al frente, barbilla arriba,
un pie tras otro en línea recta,
sumir el estómago, hombros atrás.

Saludar.
Extender la mano, no apretarla demasiado,
sonreir sin exagerar, mirar a los ojos,
inclinar un poco la cabeza.

Hablar.
Mirar siempre al interlocutor,
poner cara de que te interesa,
nunca cruzar los brazos.

Despedirse.
Mismo procedimiento de saludar,
incluir un hasta luego, adiós
o nos vemos más tarde, según el caso.

Trabajar.
Sentarte frente a la computadora o máquina,
comenzar a hacer estupideces sin sentido,
dar unas ordenes y quejarse un poco.

Comer.
Ir con algún compañero de trabajo,
hablar de cosas triviales, de amores tontos
y reír con una risita estúpida.

Distraccion.
Puedes elegir entre el ejercicio,
la lectura, la televisión
o algún vicio socialmente aceptado.

Dormir.
Es otra de las pocas horas de libertad,
si tienes suerte puedes compartirla con alguien,
si no puedes soñar que lo haces.

Vivir.
Simple y sencillo método preestablecido;
algunos dicen que es una aventura
pero aquellos que la viven se les llama locos.


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