¿Qué horas son mi corazón?
Me has perseguido desde hace unas semanas
te infiltraste en mis sueños
e insistes en permanecer.
Me gusta viajar, me gustas tú.
Me gusta comprar boletos en tus labios,
de esos que van a tu cama
y no tienen fecha de regreso.
Me gusta viajar al futuro con tu voz,
escuchar lo que no será
pero que suena bastante lindo,
tomarte de la mano y crear la realidad.
Me gusta la mañana, me gustas tú.
Me gusta tu cara sobre mi almohada,
tu ropa y mi ropa jugando a las escondidas,
tus manos traviesas sobre mi espalda
y tu voz pidiendo un poco de agua.
Me gusta amanecer junto a ti,
aunque sea por pocos minutos
en lo que te vas al trabajo.
Me gusta el viento, me gustas tú.
Me gustas tú bailando con el viento,
corriendo de un camión a otro.
Mirando el reloj con desespero,
con ganas de avance rápido
pero que no te hagas viejo.
Me gusta tu nudillo en mi puerta
y tu mensaje en mi pantalla.
Me gusta soñar, me gustas tú.
Me gusta soñarte cuando te tengo,
escuchar tu respiración entrecortada a mi lado
e imaginar que soñamos juntos.
Me gusta sentirte cuando te sueño,
creer que no me abandona,
que no te irás a las ocho de la noche
y me dejarás sola con tu perfume.
Me gusta la montaña, me gustas tú.
Me gusta tu inmovilidad,
La lenta caída de tus preocupaciones
sobre mi almohada mientras las escupes.
Mis nudillos hundiéndose en tu espalda
tratando de ablandar tu vida.
El frío de tu cabeza que exige un abrazo,
mis labios como soles derritiendo la nieve.
Me gusta la mar, me gustas tú.
Me gusta tu falta de ritmo cuando bailas,
tus pies torpes que atropellan mis pasos
y tus brazos que intentan seguir la música.
Me gusta escuchar el ruido de tus tormentas
y ver los relámpagos en tus ojos
mientras mueves sacudes mi barco
y amenazad con hundirme.
¿Qué voy a hacer?
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