Creí que me habías abandonado.Ahora entiendo que simplemente emigraste al infierno que construyes con mi recuerdo. Yo no tengo la culpa de tu cobardía ni la cura para tu egoísmo.Toma los recuerdos que necesites y bebe el veneno que preparas. No grites, mi cielo está lejos y tu sed no la calmarán nunca más mis pechos,ni los de ella.Muere lentamente y mírame renacer con el canto del ave que te observa desde la plaza.
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