Ahora comprendía, que en verdad no había disfrutado ningún otro lugar más que la carretera, que nada le daba tanta felicidad como ver pasar los postes que cada vez se aproximándose a su pasado, que no había mejor pasatiempo que ver la cara de la gente que viajaba en sus coches y tratar de descifrar sus destinos y su vida y que nada lo hacía más feliz que mirar la carretera y tratar de imaginar a dónde llevaría mientras se perdía fascinado por la inmensidad de ella. Así que no había más que buscar... no pertenecía a ningún lugar más que a la carretera y que en realidad no era alguien, sino algo que llevaba a alguien.
Su nombre era José,su edad en realidad nadie la sabía y él había decidido olvidar su cumpleaños pues creía que en realidad no había nacido aún y no lo haría sino hasta que por fin encontrara al lugar dónde pertenecía y pudiera descubrir quién era. Y fue esa idea la que lo sacó de su pequeño pueblo después de enfrentar a su padre que le gritaba que era la deshonra de la familia. Había crecido en el seno de una familia que si bien no tenía lo suficiente para ser considerada rica debido a la falta de títulos de cortesía, tenía demasiado para ser considerada de clase media; su padre era el dueño de la única ferretería de T y la única en los 5 pueblos que lo rodeaban, era de los pocos que había logrado ir a estudiar a la ciudad y todos lo admiraban pero un día decidió que ese no era él, sino lo que sus padres habían hecho que fuera y decidió que necesitaba viajar, que quería conocer el mundo o más bien conocerse así que le dijo a su madre que quería ser vendedor sin embargo cuando su padre se enteró lo amenazó con des heredarlo y lo corrió de la casa, él decidió irse sin chistar haciendo una maleta con poca ropa y muchas de las cosas que tenía las cuáles se convertirían en su primera mercancía junto con algunas joyas y baratijas que su madre le regalo mientras lo bañaba en llanto y le hacía prometer que le escribiría constantemente.
to be continued....
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